Marro Arquitectos
Cuernavaca, Morelos, México
320 m2
2025
Raúl Hernández Studio
El monte Sion ha representado, a lo largo de la historia, un lugar de encuentro, fortaleza y esperanza. Inspirada en ese significado, Casa Sion toma su nombre como una declaración de intención: convertirse en un refugio donde la familia encuentra un espacio para reunirse, crecer y permanecer. Más que una vivienda, el proyecto busca dar forma a los momentos cotidianos que, con el tiempo, se transforman en memoria compartida.
Desarrollada sobre un terreno de geometría irregular, la casa convierte esta condición en el punto de partida de su arquitectura. El volumen principal se desplaza hacia la porción más amplia del predio, liberando la franja más estrecha para crear un jardín lineal que acompaña la vivienda y separa la construcción de la colindancia. Esta decisión permite introducir luz natural, ventilación cruzada y vegetación al interior, estableciendo una relación constante entre la arquitectura y el paisaje.
El acceso se manifiesta mediante un volumen de escala generosa que conduce al vestíbulo principal, donde una doble altura anticipa la amplitud espacial de la casa. Desde este punto, la circulación se abre hacia el área social, concebida como el corazón del proyecto. Un gran cancel retráctil desaparece entre dos muros de concreto aparente, diluyendo el límite entre interior y exterior para integrar la estancia, la terraza y el jardín en una sola experiencia.
La vivienda incorpora dos dobles alturas, una en el acceso y otra en la sala, ambas orientadas hacia el jardín interior. Esta estrategia favorece la ventilación natural, permite que la luz recorra los espacios a lo largo del día y genera una atmósfera abierta, fresca y luminosa.
La recámara de visitas, ubicada en la planta baja, fue concebida como un espacio independiente y sereno. Su apertura hacia la alberca y la presencia de un muro de piedra natural arqueológica le otorgan privacidad sin perder la conexión con el exterior. Un baño completo, discretamente integrado, atiende tanto a los visitantes como a quienes ocupan temporalmente esta habitación.
En la planta alta, un vestíbulo abierto hacia la doble altura organiza la distribución de las áreas privadas. Desde este punto se accede a la recámara principal y, en sentido opuesto, a la sala de televisión y a las habitaciones de los hijos, prolongando el recorrido hasta la terraza.
La composición volumétrica responde a la función de cada espacio. Un volado de dos metros protege el estacionamiento del sol y la lluvia, mientras sostiene la recámara principal como una pieza suspendida sobre un basamento de piedra natural. Un volumen vertical enmarca el acceso y revela la doble altura interior a través del cancel que corona la puerta de teca natural. Hacia el jardín, un volumen horizontal proyectado cobija las recámaras y refuerza el equilibrio entre la ligereza de los volúmenes y la solidez de los materiales.
En el clima templado de Cuernavaca, la vivienda permanece abierta hacia el exterior durante gran parte del año. Los grandes canceles permiten que el aire, la luz y la vegetación recorran cada espacio, haciendo que el paisaje forme parte de la experiencia cotidiana.
Casa Sion encuentra su identidad en el equilibrio entre el lugar y quienes lo habitan. La irregularidad del terreno deja de ser una limitación para convertirse en la oportunidad de crear una arquitectura donde la naturaleza, la luz y la vida familiar conviven en armonía, construyendo un hogar pensado para trascender el tiempo.
Planimetría del proyecto.
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