Cuando se habla de construcción en México, es muy común escuchar frases como “vamos a colar con concreto de 200” o “mejor súbele a 250 para irnos a la segura”. Sin embargo, pocas veces se explica qué significa realmente la resistencia del concreto, para qué sirve cada tipo y, sobre todo, cuándo sí vale la pena usar una resistencia mayor y cuándo no.
Entender este tema no es exclusivo de ingenieros estructuristas. Al contrario: arquitectos, constructores, desarrolladores e incluso propietarios deberían tener claro qué están pagando y qué están recibiendo cuando se especifica un tipo de concreto.
¿Qué es realmente la resistencia del concreto?
La resistencia del concreto es, en términos simples, la capacidad que tiene un elemento de concreto para soportar cargas sin fallar. En México, esta resistencia se expresa normalmente en kilogramos por centímetro cuadrado (kg/cm²) y se mide a los 28 días, que es el tiempo estándar que marca la normativa nacional.
Así, cuando se habla de un concreto de 200 kg/cm², se está diciendo que ese concreto fue diseñado para resistir esa carga específica una vez que ha alcanzado su madurez estructural. No es un número arbitrario ni una etiqueta comercial: es un dato directamente ligado a la seguridad y durabilidad de la obra.
La relación entre resistencia y cargas estructurales
Aquí es donde muchos errores de obra comienzan. La resistencia del concreto no se elige por costumbre, ni porque “así se ha hecho siempre”, sino en función de las cargas que ese elemento va a soportar.
Cada losa, trabe, columna o cimentación recibe distintos tipos de carga: el peso propio del edificio, el uso que tendrá, el mobiliario, las personas e incluso acciones como viento o sismo. Si este tema no te resulta del todo claro, es importante entender primero cómo funcionan las cargas dentro de una estructura, algo que explicamos a detalle en este artículo sobre qué son las cargas estructurales y cómo influyen en una construcción.
Una vez entendidas las cargas, la resistencia del concreto deja de ser una decisión al tanteo y se convierte en una respuesta lógica al comportamiento estructural del edificio.
Concreto de 150 kg/cm2: Cuándo es suficiente
El concreto de 150 kg/cm² suele utilizarse en elementos que no forman parte del sistema estructural principal. Es común verlo en banquetas, firmes, guarniciones o capas de nivelación.
Este tipo de concreto cumple bien su función cuando no se espera que soporte cargas importantes, y por eso resulta más económico. El problema aparece cuando se utiliza en elementos que sí deberían ser estructurales, lo cual puede generar fisuras tempranas, deformaciones o incluso fallas con el paso del tiempo.
Concreto de 200 kg/cm2: El estándar de la vivienda
En México, el concreto de 200 kg/cm² es probablemente el más utilizado en vivienda. Es habitual en casas de uno o dos niveles, zapatas corridas, dalas, castillos y losas macizas tradicionales.
Su popularidad no es casual: ofrece un equilibrio adecuado entre resistencia, costo y facilidad de ejecución. Bien dosificado y correctamente curado, este concreto responde de forma confiable a las exigencias estructurales de gran parte de la vivienda unifamiliar.
Eso sí, su desempeño depende directamente de cómo se prepare y coloque en obra. Un concreto de 200 mal dosificado o con exceso de agua puede comportarse como uno de menor resistencia.
Concreto de 250 kg/cm2: Cuando la estructura lo exige
El concreto de 250 kg/cm² comienza a aparecer cuando las exigencias estructurales aumentan: claros más largos, losas aligeradas, mayor número de niveles o concentraciones de carga más importantes.
Este tipo de resistencia es muy común en proyectos bien calculados, donde se busca mayor margen de seguridad y mejor desempeño a largo plazo, especialmente en elementos como columnas y trabes.
Aquí ya no basta con “hacerlo al ojo”. La dosificación correcta del concreto se vuelve clave, y entender cómo se logra esa resistencia es fundamental para evitar desperdicios o fallas. Precisamente por eso desarrollamos esta guía completa sobre dosificación de concreto, donde se explica cómo influyen los materiales, el agua y el proceso constructivo en la resistencia final.
Concreto de 300 kg/cm2: alta resistencia, mayor control.
Cuando se especifica un concreto de 300 kg/cm² o superior, normalmente estamos hablando de edificios de varios niveles, estacionamientos, estructuras comerciales o elementos sometidos a altas cargas.
Aquí es importante aclarar algo muy común en obra: mayor resistencia no se logra simplemente agregando más cemento. De hecho, hacerlo así puede generar problemas de retracción, fisuración y pérdida de trabajabilidad.
Estos concretos requieren control de calidad, buena selección de agregados, relación agua-cemento precisa y un curado adecuado, aspectos que están contemplados dentro de la normativa mexicana vigente.
La resistencia correcta: Construir mejor, no más caro.
Uno de los errores más frecuentes es pensar que usar un concreto de mayor resistencia siempre es mejor. En realidad, la buena construcción no consiste en sobredimensionar, sino en usar el material correcto en el lugar correcto.
Elegir bien la resistencia del concreto permite optimizar costos, mejorar la durabilidad de la edificación y, sobre todo, garantizar seguridad estructural.
Referencias
Gobierno de la Ciudad de México. (vigente). Reglamento de Construcciones para la Ciudad de México y Normas Técnicas Complementarias para Diseño y Construcción de Estructuras de Concreto.
ONNCCE. (vigente). NMX-C-083-ONNCCE: Determinación de la resistencia a la compresión de especímenes cilíndricos de concreto.
ONNCCE. (vigente). NMX-C-155-ONNCCE: Concreto hidráulico – Especificaciones.
ONNCCE. (vigente). NMX-C-122-ONNCCE: Cemento Portland – Especificaciones y métodos de prueba.
Comisión Federal de Electricidad (CFE). (vigente). Manual de Diseño de Obras Civiles – Concreto.
Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT). (vigente). Normas para construcción de estructuras de concreto.
Instituto Mexicano del Cemento y del Concreto (IMCYC). (vigente). Manual de Tecnología del Concreto.
Instituto Mexicano del Cemento y del Concreto (IMCYC). (vigente). Guía práctica del concreto hidráulico.
American Concrete Institute (ACI). (vigente). ACI 318 – Building Code Requirements for Structural Concrete (referencia técnica complementaria).
Arq. Adrián Covarrubias
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